22 de mayo de 2022

De Aquiles a Napoleón

La genialidad militar a lo largo de la historia occidental está de una forma u otra, relacionada. Aquiles legendario guerrero y campeón aqueo, distaba mucho de ser un genio militar. Pero, sus habilidades como combatiente individual y de ser “un semidiós”; influyeron en la formación del primer genio militar occidental documentado, Alejandro Magno. Por consiguiente, Alejandro Magno influyó en: Aníbal Barca, Julio Cesar, y Napoleón Bonaparte. Perfeccionando cada uno de estos genios, las formas de combatir de sus respectivas épocas. Sin obviar que, las sociedades humanas emplean en sus ejércitos, la misma tecnología que usan para producir bienes de consumo. Es decir que mientras más desarrollo técnico tenga una sociedad, más posibilidades tiene de vencer a  un adversario menos desarrollado.

Alejandro Magno, fue educado por Aristóteles, el mejor sabio de su época y quizás fue quien le insufló la admiración, por el héroe mitológico, Aquiles, el campeón helénico en la guerra contra Troya. Perfeccionó la falange como formación de combate, agregándole a las formaciones cerradas de infantería: caballería ligera y pesada, infantería ligera, arqueros, lanceros y se usaron catapultas como artillería de campaña. Unificó Grecia, completando la labor de su padre, derrotando al Batallón Sagrado tebano, desplazando el orden oblicuo como táctica militar de preeminencia. Con Filipo y Alejandro, comenzó la  cualificación de los oficiales. En 334 a.n.e inicio la campaña contra su principal rival geopolítico el decadente Imperio Persa. Derrotando sucesivamente a las tropas persas en: Gránico, Isos y Gaugamela. Conquistando un imperio que se extendía desde el Mediterráneo hasta el Océano Indico. Alejandro luchaba en primera línea, manteniendo la iniciativa, y  menospreciando las tácticas defensivas a las que  consideraba sinónimo de debilidad.      

Aníbal Barca, es el mejor general del orbe occidental. Comenzando con su épico cruce de los Alpes donde pereció las dos terceras partes de su ejército. A pesar de sus pérdidas, venció estrepitosamente a la potencia romana en las batallas de: Tesino yTrebia 218 a. n. e, Trasimeno 217 a. n. e. , y Cannas 216 a. n. e. Su genio estribaba en derrotar a ejércitos cualificados y numéricamente superiores, sin recibir suministros desde Cartago y España. Los cartagineses no eran guerreros, eran comerciantes acostumbrados a la vida muelle, que delegaban sus deberes guerreros en mercenarios de origen: griego, númidas, baleares, iberos y galos, todos unidos, en la guerra contra Roma, por las altas dotes de líder que adornaban a Aníbal. Por consiguiente, el liderazgo geopolítico cartaginés estaba en decadencia, y por lo tanto la derrota en una guerra de desgaste era segura. El genio militar cartaginés, duró trece años en territorio romano sin que nadie osara enfrentarlo. Pero su escaso dominio del mar facilitó las operaciones romanas tras sus rutas de suministros, lo que facilitó su desgaste y el posterior ataque por parte del esfuerzo romano a la metrópoli cartaginesa. Lo que obligó a Aníbal a abandonar apresuradamente Italia, para organizar las defensas de Cartago. Siendo derrotado en la batalla de Zama, por general romano Escipión en 201 a. n. e. Por consiguiente, su mayor debilidad fue el haber menospreciado el uso de una potente flota contra el esfuerzo de guerra romano.

Julio Cesar, sus alianzas políticas les abrieron las puertas al liderazgo militar. Su contextura débil y sus dolencias epilépticas, no limitaron sus dotes de mando, ni domeñaron su genio táctico y estratégico. Su valor era proverbial, peleaba en primera fila cuando sus líneas estaban amenazadas. En la Batalla de Alesia, venció a las tropas sitiadas del líder galo Vercingétorix y la coalición de tribus que fueron en auxilio de la sitiada ciudad gala, usando un anillo de fortificaciones en torno a ciudad y rodeando el anillo interno con un conjunto de fortificaciones externas, para contrarrestar las fuerzas que fueron en rescate del asediado líder galo. Posteriormente derrotó a su antiguo aliado Pompeyo, líder de los Optimates, en la Batalla de Farsalia en 48 a. n. e; erradicando los restos del ejército optimate en la batalla de Munda, España, en el 45 a. n. e. Cesar luchó durante su vida militar en contra de grandes ejércitos pobremente dirigidos; Pompeyo Magno, su rival, era un general de propaganda. El líder optimate, se granjeó una aureola de gran jefe militar, enfrentándose a ejércitos débiles y mal dirigidos. Pero cuando enfrentó a generales de la altura de Cesar y Quinto Sertorio sufrió derrotas humillantes.

Napoleón Bonaparte, el general cañón, o el pequeño cabo del puente de Arcolè, estudió metodológicamente, las hazañas militares de Alejandro, Aníbal y Julio Cesar. Tradujo las operaciones de un ejército a la siguiente ecuación: un ejército, es igual a la masa por la velocidad. Es decir que la fortaleza de un ejército estriba en su velocidad de desplazamiento y en el poder de fuego que este puede desatar en contra del esfuerzo defensivo del enemigo. Su genio militar, y sus reformas convirtieron a la Grande Armée en una máquina de guerra invencible, que derrotó sucesivamente a los ejércitos: prusianos, ingleses, austro-húngaros y rusos. Pero no pudo dominar la talasocracia inglesa, el importante dominio del mar. La supremacía naval inglesa, degastó y posteriormente, dio al traste con el imperio de tierra napoleónico.

Ese fue triste destino de los genios militares más grandes de occidente, Aníbal y Napoleón, dos generales invencibles en tierra, pero al igual que el mítico Aquiles, su debilidad se centraba en el talón; el talón de Aquiles de estos generales fueron sus cuasi inexistentes y poco cualificadas fuerzas navales.

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